Comienzo de la posesión y agregación de posesiones anteriores

Art. 732 Código Civil.- La posesión del sucesor comienza en él, ora suceda a título universal o singular; a menos que quiera añadir la de su antecesor a la suya; pero, en tal caso, se la apropia con sus calidades y vicios.
Podrá agregarse, en los mismos términos, a la posesión propia la de una serie no interrumpida de antecesores.
Análisis
Es indudable, por otra parte, que la accesión, incorporación o agregación de posesiones se halla clara y expresamente permitida en el Código Civil del Ecuador. En general, los autores consideran que, sin esta institución, casi nunca podría cumplirse el requisito del plazo, indispensable para que opere la Prescripción Adquisitiva como modo de adquirir el dominio, sobre todo en el caso de la Prescripción Extraordinaria que requiere un tiempo de posesión sustancialmente superior (15 años en el Ecuador); pues resulta difícil que una misma persona permanezca por tanto tiempo y por sí sola en posesión de una cosa. la ley no exige que toda la posesión continuada de la cosa sea personal; por el contrario, permite juntar, agregar o unir a la posesión del actual titular la de sus antecesores. Salta a la vista la razón de esta franquicia. Como las cosas cambian con mucha frecuencia de manos, sea por sucesión por causa de muerte o por acto entre vivos, resultaría muy difícil que una persona pudiera mantenerse en la cosa durante el plazo fijado por la ley, y la prescripción tendría en la práctica, escasa aplicación.”Ahora bien, de manera general, para que opere la accesión o agregación de posesiones, se reconocen los siguientes requisitos: a) Que exista un vínculo jurídico entre el actual poseedor y su antecesor, entendiéndose por sucesor no solamente a quien sucede a otro por causa de muerte sino, de manera amplia, a toda persona que, en virtud de una causa legal, como puede ser un acuerdo de voluntades, deriva inmediatamente su posesión de otra persona. Por esta razón, por ejemplo, quien roba una cosa, aunque se convierta en poseedor de ella, no puede agregar a su posesión la de su antecesor, por no existir un vínculo jurídico entre uno y otro;b) Que las posesiones que se sumen sean continuas y no interrumpidas, es decir, que no pueden agregarse posesiones “saltadas” o discontinuas, ni cabe que ninguna de las posesiones que se pretende juntar haya sufrido algún tipo de interrupción, natural o civil; y,c) Que las posesiones que se junten sean, todas ellas, útiles para prescribir, es decir, que ninguna de las posesiones que se pretende juntar sea inútil para adquirir la cosa por prescripción, como sería el caso de un poseedor violento o clandestino que tuviese un título de mera tenencia (como el arrendamiento, el usufructo, el comodato, etc.).
Agregación de posesiones
Como la posesión no pasa de una persona a otra, el legislador ideó el sistema de la agregación de posesiones con el propósito de favorecer la institución posesoria, así permite al poseedor completar fácilmente el tiempo requerido para que surtan efecto determinadas ventajas que se derivan de la misma posesión, sobre todo en relación con el ejercicio de las acciones posesorias y con la prescripción.
La expresión adverbial “a menos” usada en el artículo 732 es impropia porque da a entender que la agregación de posesiones constituye una excepción del principio de que la posesión del sucesor comienza en él. Sin embargo es claro que la agregación, que es optativo, más bien confirma dicho principio puesto que si la posesión se transfiriese o transmitiese, sería imposible que el sucesor agregase a la suya, la posesión anterior de la cual sería continuación.
La agregación de posesiones puede realizarse facultativamente teniendo en cuenta que las posesiones se agregan con sus calidades y vicios.
Las posesiones que se agreguen deben ser sucesivas. Si se agrega un asola posesión, esta no debe ser otra que la del poseedor inmediato anterior. Si se agregan varias, se debe mantener ininterrumpidamente la serie, de manera que no se produzca solución de continuidad.
Si una cosa ha sido poseída sucesivamente y sin interrupción por dos o más personas, el tiempo del antecesor puede o no agregarse al tiempo del sucesor, según lo dispuesto en el artículo citado.
Para agregar la propia posesión a la del antecesor se requiere, haber sucedido a título universal o singular. En ese caso, los sucesores, se consideran cual si fuesen una sola persona con el instituyente.
En realidad, siendo la posesión una situación de hecho no puede propiamente, pero cuando se transmiten los derechos y las cosas que sobre ellos recaen, es lógico que la ley siga protegiendo a quien los recibe del mismo modo que protegía al antecesor, de aquí que la Ley consiente que se sume la nueva posesión a la anterior, y les considera como una sola y no interrumpida posesión, que trae su origen del título constitutivo de la primera.
Cuando es a título universal, el heredero tiene la posesión misma del difunto la cual se continúa pura y simplemente en aquél. Así, pues, el sólo hecho de diferirse o aplazarse la herencia es suficiente para que automáticamente se adquiera por el heredero toda posesión que tuviere el de cuius en el momento de la muerte y sin necesidad de ninguna aprehensión material de la cosa por parte del sucesor. Este es el carácter característico de la posesión hereditaria, por el cual se la distingue de otras posesiones. En esta ficción legal no se trata de una posesión nueva que comienza, sino que es la posesión del difunto la que se transmite a sus herederos con sus cualidades y vicios.
La transmisión de la posesión supone, pues la existencia de un título; de otro modo no se podría sumar los tiempos de ambas posesiones. Este punto también has sido reafirmado múltiples veces por la jurisprudencia tanto nacional como extranjera.
He aquí una gran diferencia entre posesión con título o sin él, en el segundo caso, no se puede apropiar el que intenta la posesión, de la anterior posesión, con sus respectivo tiempo y cualidades o vicios. Esto tiene suma trascendencia, como es obvio, tanto para el ejercicio de las acciones posesorias como para adquirir por prescripción.
Quien no tiene título, no puede desposeer a quien lo tiene. Y quien posee por un determinado titulo no puede por su voluntad cambiar su posesión, ni mucho menos podrá cambiar una mera tenencia en posesión.

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